domingo, 15 de junio de 2008

El proceso creativo.

La lectura nos ofrece varios conocimientos y seguimientos que debemos realizar como artista joven para llegar a la creación y no sólo a la actitud creativa. Así nos plantea 3 tipos de ejecuciones: las ejecuciones precreadoras, que van sucediendo durante el proceso creativo; las ejecuciones creadoras, que materializan la solución mayor como fin del proceso creativo; y las ejecuciones poscreadoras, que buscan el perfeccionamiento evolutivo de la creación ya consolidada.En base a ello ubicaré mi condición creadora en la ejecución precreadora, ya que me encuentro en la búsqueda de mi dirección artística y en búsqueda también de una obra autosatisfactoria, me sitúo en el momento de exploración y producción, para después analizar la obra de forma autocrítica y reevaluar mi finalidad y aspiraciones. De esta forma podré mejorar tanto el manejo de medios y materiales, como la dirección de mi objetivo, es decir tratar de afinar la brecha entre la ejecución y la concepción mediante soluciones parciales y tasando si estoy siguiendo el camino para llegar a mi primera solución mayor.

El dibujo es el cimiento reactor de mi engrane, es la base de mi concepción bidimensional para pasar a la expresión pictórica, y me considero en un buen nivel de dibujo. Ahora, de entre mis evoluciones parciales con las que he alcanzado autosatisfacción en el plano pictórico en cuestión estética, están las líneas expresivas que he logrado con el manejo de aguadas aplicadas con jeringa, ya que pretendo llegar a una expresión gestual en mi trazo y en mi aplicación cromática. Otra solución parcial son las ramificaciones un tanto fractales que se forman en el papel algodón al gotear la tinta sobre el sustrato previamente humedecido, pues se logran formas orgánicas con un dejo etéreo debido a su transparencia, que nos remite al humo o a la tinta introduciéndose en el agua, pues siempre me han atraído las formas cuasi-perfectas enla naturaleza (como mencionaba de los fractales que se repiten en ella), siendo oportuno en este punto citar lo que decía Gaudí: “Ser original es volver al origen”, a la naturaleza. Regresando al plano de búsqueda y experimentación, estas experiencias me dejan el margen de la imprevisibilidad, que es uno de los mecanismos característicos de la ejecución precreadora, pues todavía necesito poder controlar los resultados, ya que las manchas de tinta proceden de formas caprichosas que debo dominar. Mediante la práctica: prueba y error, conoceré la materia prima y mis aptitudes.
Otra de mis soluciones parciales en un plano tridimensional fue la pareja de piezas en cerámica que realicé en 2004, pues representó un conocimiento importante de mi persona y de la comunicación con la materia que hasta entonces no había descubierto de forma tan in
tensa. El proceso creativo tomó tiempo, y como pertinentemente afirma el ensayo, eso permite la reflexión. La pareja de piezas llamada “Coraza-corazón” tenía como principio basarse en las formas de las semillas para interpretar la evolución de las emociones internas, de esta manera la primera pieza era la coraza o semilla cerrada, y la segunda pieza ya contenía una abertura por donde comenzaba a brotar o surgir el interior de estructuras vivas y brillantes. En el sentido conceptual me satisfizo todo el proceso, tuve un acercamiento al ideal con la realización (la concepción con la ejecución), aunque hay elementos que me gustaría mejorar para aproximarme más a una solución mayor en el futuro.
Para poder llegar a una obra madura y autosatisfactoria que me conduzca a mi primera solución mayor hace falta practicar y experimentar, esclarecer las aspiraciones o finalidades propias, dominar la materia prima y los medios, tiempo de reflexión y maduración, y actitud autocrítca, pues el compromiso, que es el inicial, ya está establecido.

Instrucciones para convertirse en un artista postmoderno.

En la lectura del ensayo “Instrucciones para convertirse en un artista postmoderno” me parece interesante cómo Carlos Yutsi empieza desglosando brevemente el desarrollo de las tendencias modernas hasta nuestros días, para después abordar con agudeza el asunto del arte postmoderno (y la manera como se comportan los artistas en el siglo XXI), planteándolo irónicamente –y con bastante humor– como diez instrucciones para convertirse en un artista postmoderno. 

Y en estos puntos que se plantean como los necesarios para alcanzar los 15 minutos de fama reglamentarios, coincido con la opinión del autor que se basa más que nada en el fundamento de que actualmente es más importante sustentar la obra conceptual e intelectualmente que la realización de la misma; la justificación impera, y el arte efímero repunta, tan en voga como el se “vale todo” al momento de aplicar la ideología, los materiales, la técnica... Esto incluye también la situación de el repetir (o “refritar” en palabras del autor) lo ya hecho o lo ya dicho; que se puede tomar tanto de forma peyorativa como el simple hecho de “fusilar” una obra o concepto, como pasar a algo tan complejo como la misma circunstancia de que a lo largo de la evolución cultural, artística y tecnológica de la humanidad demasiado ya se ha dicho y ya se ha experimentado, por lo que a estos tiempos de inicios del siglo XXI todo lo que se realice está intrínsecamente relacionado o influenciado por alguna tendencia, técnica, ideología o artista del ayer.

Lo que me dejó nuevas ideas para considerar fue la parte del texto en que Yutsi infiere que: el arte postmoderno “…no es una entidad para especialistas, sino una propuesta para el transeúnte y para el hombre común que vive el presente como una aventura azarosa.” En el que refuerza la idea de que la problemática del arte postmoderno se encuentra tanto en el espectador que no está preparado humanística, mental y culturalmente, como en el artista que no se plantea retos para crear un arte verdadero, pues su interés consiste en pretender seguir acumulando únicamente fanáticos y adeptos. 

El ensayo concluye en otro concepto que nos aporta la idea de que el arte en la actualidad invita al espectador a formar parte de el mismo arte al reflejarlo en un objeto, una situación o un contexto cotidiano, donde el espectador se sienta identificado o tocado en su realidad. Me parece que este concepto puede ser el hilo conductor del arte postmoderno, quizá lo que liga una pieza de la otra.